Sábado, 13:00. Ha dejado de llover. Empieza la preparación, con urgencias porque se lo largo que es esto. Elegir ropa adecuada, vendar el puente, esparadrapo al pecho para evitar rozaduras del pulsómetro, programar las mejoras al Runtastic que identifiqué el jueves, pasar el cable de los cascos por la manga hasta la nueva posición del Galaxy en el antebrazo, etc....total que me dan las 13:45.
En ese momento, justo después de darle a iniciar el entrenamiento en el app, me doy cuenta de que no he elegido el trayecto, que no he cogido el coche para irme a Las Rozas o a Villalba donde hay trayectos mas o menos planos para mi 1h30' de entrenamiento de hoy. Ya no tengo tiempo, decido. Y es aquí donde empiezo a equivocarme.
Hay días, ¿verdad?, en los cuales todo sale bien. Parece como si el universo se aliara para hacer posible todo lo que emprendes. El tiempo da para todo y te sientes sobrehumano. Hoy me ha pasado justo lo contrario: cada decisión un error.
Elijo el trayecto del camino del Pendolero. No se como describirlo para que se me entienda. Lo intento: toboganes rompepiernas con la única bondad de que la mayoría del trayecto será sobre tierra. Quiero conseguir un ritmo lo más cercano a 5'40"/km y aunque se bien que será difícil soy optimista de quedarme cerca.
Arranco bien, aunque en seguida descubro que apenas veo la pantalla del Runtastic en Galaxy sobre mi antebrazo. La funda de Decathlon tiene múltiples reflejos y el contraste del Galaxy puesto a tope no es suficiente. Me tendré que conformar con la info que se me va a dar cada tres minutos.
Corro bien los primeros toboganes por la carretera hacia el Monte del Pardo. El pulso en seguida me ha pasado de zona 2 a 3 y a 4 y luego a 3 y 4 y vuelta a 3 y 4... Llego al Arroyo de Trofas y comienzo a ascender con potencia la cuesta que sigue. Bajo el ritmo impepinablemente. Luego otro tobogán y ya en la puerta del Pardo Runtastic me dice que llevo 4,2 km y 24'. Evidentemente me estoy alejando del objetivo.
Luego toca subida hasta la casa blanca. Afortunadamente empieza la tierra. Desafortunadamente hay que ir sorteando charcos y regueros, pequeños arroyos, y otros obstáculos. La subida no termina nunca. Más toboganes. Dos jabalíes que se me cruzan a diez metros. Mucha agua. Zigzags. Y el ritmo objetivo a la mierda. El pulso en los 166 en todo momento.
En el kilómetro 8 ya he pasado el punto más alto del trayecto. Eso no quiere decir que no me queden toboganes y cuestas. Llevo el pié derecho empapado. Tengo la sensación de elegir siempre el trozo de sendero en peores condiciones.
Afortunadamente hasta ese momento el tiempo ha sido fiel a pronóstico; no ha caído ni una gota, y sí me ha alcanzado algún que otro rayo de sol.
Llego hasta Las Encinas y dado que me quedan 18' sólo para terminar elijo volver por el lado norte de la carretra de Hoyo. Nuevo error: estoy sobre el asfalto encerrado por guardarrailes y sin encontrar el camino que quiero tomar. Sólo me queda subir hasta La Berzosuela por el arcén y allí tomar sendas que conozco bien de vuelta a casa.
Bordeo la Berzosuela. Estoy hasta las pelotas. El tiempo ha empeorado mucho. De repente noto que algo me golpea la calva. Empiezo a ver como el suelo se llena de bolitas de Airsoft y maldigo la puntería del francotirador: me están acertando bien!.
Jodido por el cansancio y por el granizo que cae, decido tirar recto en vez de ir por el lado habitual que rodea un merendero y unas navas protegidas. Se que deberé cruzar mucha agua pero, como el sábado pasado Enrique Bravo y yo lo cruzamos perfectamente, me confío.
Me siguen tirando arroz bomba desde arriba pero ya ni me doy cuenta, preocupado como estoy de correr con una pierna a cada lado de las corrientes que me voy encontrando. Y llego a la primera vaguada. Ha dejado de granizar, pero me desespero al ver que no hay forma de cruzar sin meter el pié.
Tengo ambos pies empapados. Me quedaban apenas dos kilómetros de toboganes hasta casa y cerca de diez minutos de carrera. Pisando charcos y a duras penas, atravesando minutos alternativos de lluvia y granizo, llego hasta la entrada oeste de Los Robles. Se han cumplido los 90 minutos y llevo 14,4 kilómetros. Toca recorrer la cuesta abajo a casa a ritmo de vuelta a reposo. Ha sido duro, pero lo único que pienso es que me jode no haberlo compartido con nadie para luego poder reirnos y presumir de machotes.
| Recorrido del 18/01. Click para verlo en Runtastic.com |
Hago mis estiramientos (de isquios hago una serie de tres por cada pata, del resto hago sólo dos, salvo de soax y abductores que me conformo con una de 30") y a la ducha. Son las 15:40 y es claro que comeré sólo. Pero no importa, porque creo que he cumplido. Lástima la soledad del corredor de fondo.
Runtastic es una buena app. Ya comentaré en otra entrada lo bueno y lo menos bueno. Pero es un gran aguafiestas: me dice que sólo he subido 240m acumulados. Comparados con los 1500m que se ha chupado mi venerado Raul "Malabarista""Kaiku" Martín - ejemplar persona humana, y veterano Indosaurio - este año pasado en los grandes trails de Guadarrama y Cantabria, esto ha sido una birria.
Ritmo medio 6'34". El 55% del tiempo mis pulsaciones han estado en zona 5 (entre 154 y 170 que fué el máximo hoy), y el 27% adicional en zona 4 (143-153ppm). Supongo que esto me va a volver a la forma muy rápido. Estoy deseándolo.
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